Contamos con dados contados...

Contamos con dados contados...

CONJETURAS Y BUZONES

    Hay un camino por el que transitan quienes hacen ciencia. Es un método que para explicar los fenómenos observados lanza hipótesis, a partir de las cuales se deducen consecuencias que se puedan contrastar con la experiencia. El segundo de estos pasos del método hipotético-deductivo, el que consiste en formular hipótesis, tiene mucho de racional pero también un poco de intutivo. Y, según el filósofo Karl Popper, las hipótesis por mucho que se transformen en leyes nunca darán como resultado una teoría definitiva. Al fin y al cabo las hipótesis y sus consecuencias serán la base de una teoría siempre provisional, pues solo es corroborada por la experiencia mientras no haya ejemplos en contra que la refuten. Así decía el filósofo austríaco que funciona la ciencia, a base de "conjeturas y refutaciones". Nunca se verifican en absoluto las teorías, solo las aceptamos en tanto que no sean falsadas por la experiencia. De ahí que los enunciados científicos tienen que tener la propiedad de ser falsables, es decir, que dejen la posibilidad de buscar otros enunciados observacionales que contradigan la ley. Y de ahí también ese pecio tan mordaz de Rafael Sánchez Ferlosio señalando la pretenciosa modestia de Popper, como también la de Sócrates cuando afirmaba "solo sé que no sé nada": ambos mojan la pluma no en el tintero sino en el océano.

   Las hipótesis de las que vamos a hablar aquí no serán científicas, pero sí de magnitudes oceánicas. Si se ignora el desarrollo histórico de las teorías científicas, hoy algunas hipótesis que en su día lanzaron los científicos nos podrían parecer hipótesis fantásticas. Por ejemplo: ¿y si la Tierra es el centro del universo?, ¿y si algunos cuerpos arden porque contienen una sustancia sin peso que se llama flogisto? Sin embargo, su pretensión no era fantasiosa. Deducir todas las consecuencias de una hipótesis, poner en coherencia observaciones y enunciados dejando la posibilidad de entrar en conflicto con la experiencia... deja poco margen a la fantasía. Y aun así, los mundos que describían algunas teorías ya refutadas hoy nos aparecen como fantásticos: esferas concéntricas en las que se engarzan planetas y estrellas, órbitas y subórbitas propias de tío-vivos dentro de otros, etc. Quizá los modelos que propone la ciencia actual ofrezcan descripciones mucho más alucinantes aún, no lo niego. Pero ahora pensemos en algunas hipótesis verdaderamente fantásticas famosas (de la literatura, de la tradición oral, etc.)  y los mundos tan increíblemente "creíbles" que se han derivado de ellas...

   Gianni Rodari pone como ejemplo de hipótesis fantástica "La Metamorfosis", aunque tal vez Kafka en ese relato ni siquiera se propusiera la formulación concreta ¿qué ocurriría si un hombre se despertase transformado en un inmundo escarabajo? Dentro de esa hipótesis todo se vuelve lógico y humano y se carga de significados interpretables. Y recoge esta cita del poeta y filósofo alemán Novalis (su nombre de nacimiento era Georg Philipp Friedrich von Hardenberg):
"Las hipótesis son como redes: lanzas la red y tarde o temprano encuentras algo."

   Y he aquí la sencilla explicación de la hipótesis fantástica que da Rodari:
"La de las hipótesis fantástica es una técnica muy sencilla. Su forma es, precisamente, la de la pregunta: Qué ocurriría si...
Para formular la pregunta, se eligen al azar un sujeto y un predicado. Su unión proporcionará la hipótesis sobre la cual trabajar"

   Algunos cuentos de este autor son el resultado de este recurso. Así, la pregunta ¿qué ocurriría si vuestro ascensor bajase hasta el centro de la Tierra y subiese hasta la luna? dio lugar a "Ascensor para las estrellas", cuya audición podéis es escuchar aquí. Como en el caso de los binomios fantásticos, el disfrute está incluso más en el planteamiento y en el desarrollo que en el resultado. Proponer hipótesis chocantes y disparatadas no es solo una promesa de diversión sino una diversión en sí misma. En cuentos como "Cuando en Milán llovieron sombreros" el lector incluso puede seguir probando consecuencias de la hipótesis fantásticas o quedarse con alguno de los finales que ofrece el autor.

   Ayer mismo alguien me dijo: "prefiero no hacer conjeturas, porque no sé adónde nos llevarían". Era la responsable de mi oficina de Correos al tratar de responderme por qué el cartero depositaba las notificaciones en mi buzón dos meses después de tenerlas en su carro de reparto. Aprovechando este caso real, planteo las siguientes hipótesis fantásticas:
-¿qué ocurriría si las cartas y los envíos postales en general al enviarse cobrasen vida propia? (no va a ser vida ajena ¿verdad?)
-¿qué ocurriría si los buzones un día sin advertirlo se transformasen en portales de viajes en el tiempo?

   ¿Qué cuentos podrían resultar de tales hipótesis?