Contamos con dados contados...

Contamos con dados contados...

COMBINACIONES FINITAS, HISTORIAS GORDITAS

   Uno de los argumentos que se menciona en la publicidad de los Rory´s Story Cubes es que estos dados ofrecen miles y miles de combinaciones posibles de dibujos o pictogramas. Hay por cierto quien habla de "pictógrafos", pero siendo rigurosos ese término no está recogido en los diccionarios, aunque sí aparece en cambio la palabra pictografía. Esta se define así: "Escritura ideográfica que consiste en dibujar los objetos que han de explicarse con palabras".
   Ciertamente las combinaciones son muchísimas en este juego, más aun teniendo en cuenta que se puede jugar usando no solo un juego de nueve dados sino también añadiendo algún otro de los que se venden con otras modalidades de dibujos. Más abajo   hablaremos de esas otras versiones y extensiones de los Story Cubes, pero antes comentaremos una curiosidad sobre el origen de estos. Según cuentan, el individuo que ideó estos cubos para sacarlos al mercado se inspiró en el célebre cubo de Rubik. Nos referimos al clásico cubo hexaedro de 3 x 3 x 3, pues actualmente este tipo de puzles, que se resuelven rotando piezas engranadas entre sí, se ha desarrollado en complejidad de tal modo que Rory O´connor para construir un "generador de historias" podría haber tenido en mente modelos que dieran de sí una infinidad de combinaciones aun más amplia. Hasta donde tengo noticia, se han fabricado cubos de 13 x 13 x 13. Pero volviendo al cubo de Rubik tradicional y sobre todo para los curiosos, pinchando aquí puede verse una especie de croquis del Metacubo en que llegaría a desplegarse una versión del cubo de Rubik pasado por las manos de Rory, es decir, un cubo que en lugar de los seis colores tuviera un pictograma en cada uno de los 54 cuadrados.
   Para entender las posibilidades de los Story Cubes en lo tocante a ofrecer combinaciones de dibujos, basta con pensar un ejemplo de precisamente lo contrario, es decir, de sus limitaciones en ese sentido. Tomemos por ejemplo un dado de la versión original del juego (la caja naranja, que fue la que usamos en la primera entrada de este blog) y fijémonos en el dibujo del puente sobre el río (el último de la tirada que propusimos entonces). Pues bien, solo con atender a los otros cinco dibujos que conforman las caras de ese dado podremos imaginar qué historia no nos permite imaginar un uso convencional del juego. Así, tocaría "desimaginar" la historia de un puente bajo la luna y por el que pasaba una abeja, etc.  A no ser, claro está, que los límites de nuestra imaginación superen esa geometría y seamos flexibles estableciendo reglas del juego que permitan incluso esas combinaciones que en principio están vetadas. Por ejemplo: que el jugador pueda elegir dos o mas caras de un dado, que una misma tirada se convierta en doble tomando las caras visibles y sus opuestas, etc.
    Sin embargo, como la imaginación al servicio del dinero tiene motivación extra, en la tienda nos proponen ampliaciones más mercantiles de esos límites. Así, se comercializan de momento tres versiones del juego con nueve dados (la versión original, la versión de viajes y la versión de acciones) más tres expansiones de tres dados cada una (una sobre cuentos de hadas, otra sobre tramas detectivescas y la tercera sobre la Prehistoria, ahí es nada). En fin, tampoco lo han explotado tanto en comparación con otros juegos. Exprimido o no el concepto, la suma de todos los dados en sus diferentes versiones es de treinta y seis. Y en total se han entretenido en dibujar 216 pictogramas. Si uno lo que quiere es disfrutar usando estos dados con las reglas que le apetezcan, mezclando versiones parcial o totalmente, narrando individualmente o varios participantes por turnos, retorciendo las interpretaciones de algunos de esos dibujos o por el contrario limitándolas, etc., se puede decir que las posibilidades se estiran mucho, mucho. A veces tal vez demasiado. Con un número apropiado de dados y con unas normas bien acordadas se puede disfrutar a las mil maravillas inventando y escuchando.
    Tras esta información general, ahora toca una propuesta para ponernos a contar una historia. La tirada que proponemos es de doce dados: nueve del juego de viajes y tres del juego de investigación de detectives. La única norma: inventar una historia que ponga en conexión esos doce dibujos en el orden que prefiera el autor.


   
  En una próxima entrada de este blog nos detendremos a hacer pictografía detallada, es decir, pondremos en común los significados posibles de esta escritura ideográfica de los Story Cubes en todas sus versiones. De momento para aclarar la foto de esta tirada de dados, nos atrevemos a leerlos así (de izquierda a derecha comenzando por arriba): alguien airado que señala con el índice de su mano izquierda, una seta o champiñón u hongo, una silueta humana trazada en la escena de un crimen, un mapa con un recorrido y un punto señalados, una pieza de puzle, una figura de ajedrez (peón), un cuenco de comida caliente, un contador analógico de aguja (tipo velocímetro), unas torres del tipo minarete (mezquita, ciudad musulmana, etc.), unas habas, una escalera de mano y unos grilletes o esposas.
    
  Bueno, ¿quién se anima al reto de contar una historia a partir de esta suerte?

1 comentario:

  1. Ahí va el relato de un episodio no inventado y con más Historia que imaginación, pero que hace uso de los doce iconos...

    "Esta historia sucedió en 1948, en esa capital conocida como “la ciudad de los mil minaretes” y es una pieza más del rompecabezas judío-palestino. Hasta ese año las comunidades judías en todo Egipto sumarían unos setenta y cinco mil individuos. La mayoría de ellos vivían en El Cairo. La proclamación del Estado de Israel, junto con la consiguiente segunda fase de la guerra árabe-israelí, son el alimento del antisemitismo en la capital egipcia y en tantos otros asentamientos judíos en zonas árabes del mapa. En abril había tenido lugar en una aldea árabe al oeste de Jerusalén la conocida como “Masacre de Deir Yassin”, en la que centenares de civiles fueron asesinados por grupos sionistas. La oleada antijudía creció entonces como las setas tras la tormenta. Los judíos cairotas se ven señalados y perseguidos. Como resultado, cientos de judíos acaban primero esposados y detenidos, luego en la cárcel y finalmente ven todos sus bienes confiscados. La escalada de violencia por parte de árabes contra las comunidades judías se aceleró en junio y julio de ese año, hasta dejar setenta cadáveres judíos en una serie de ataques con bombas. Por desgracia, como hemos visto a lo largo de los años, los movimientos sangrientos de ficha en este conflicto se han ido sucediendo con más frecuencia que las negociaciones pacíficas. Hoy la población judía en territorio egipcio asciende a unas cien personas…"

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